«¿UNA IGLESIA SANTA Y FIEL O UNA IGLESIA MUNDANA?»

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ULTREYA DEL MES DE JULIO 2018

El pasado miércoles 4 de julio se celebro la Ultreya mensual en Casa San Pablo iniciándose como es nuestra costumbre, con la Santa Eucaristía. La homilía se centro en ser fieles a la voluntad de Dios. Verán, a continuación, como el Espíritu Santo sabe conjugar los temas, cuando lean el resumen del tema que estuvo a cargo de uno de nuestros Directores Espirituales del MCC, padre Robert Brisman, quien lo tituló «¿Una Iglesia santa y fiel o una Iglesia mundana?».

Es sabido que uno de los males que ha sufrido y ha tenido que enfrentar la Iglesia de Cristo es el tema de la división a lo interno en ella. Nuestro Señor Jesucristo también lo tuvo que hacer enfrentando y desterrando de sus discípulos esa actitud divisionista propia de todo grupo humano.

El padre Brisman se refirió a la oración que Jesús le hizo al Padre: «Que así, Padre, como tú y yo somos uno, que estos también sean uno en mí, como yo en ti», y al papa Francisco, en su reciente viaje a Ginebra cuando dijo: «la división entre los cristianos contradice la voluntad de Cristo».

El charlista invitado recordó a los presentes que en la historia de la Iglesia los grandes enemigos han salido de ella misma, de su interior. Hizo mención de tres ejemplos de esto: Martín Lutero, religioso sacerdote agustino que provocó en la Iglesia una división interna que es irreversible con su Reforma Protestante (1517); el segundo con el alemán Adam Weishaupt, sacerdote jesuita católico apóstata, quien fundó a «Los Iluminatis» (1761), secta que crea para la adoración del ángel de La Luz o Lucifer con los ricos y poderosos de entonces, creando un Estado Masónico a través del cual se maneje el mundo por el dinero y la abolición de la monarquía cristiana católica en forma absoluta); y el tercero con el dictador y asesino soviético Josef Stalin quien se formó en un seminario católico ortodoxo no por sentir el llamado sino más bien para aprovecharse del nivel de formación académica que se recibe en estas instituciones.

El padre Brisman se trasladó luego a la actualidad, en el continente europeo, específicamente en Alemania, donde hemos venido escuchando afirmaciones, comentarios, sugerencias y hasta determinaciones de disposiciones contrarias a la sana doctrina del Evangelio. Por razones de espacio solo señalaremos algunas tales como la que afirma que los homosexuales, mientras más sexo tengan entre ellos, más se santificarán, incluso, el que un cardenal, obispo de Munich se
haya declarado como admirador de Carlos Marx y se haya opuesto a que pongan la cruz en los edificios públicos porque según el provocaría animosidad y disturbios públicos. Otro obispo, Monseñor Heiner Koch ha patrocinado una guía de formación sexual para adolescentes en la cual se presenta el acceso al aborto como una posibilidad válida para los mismos. Otro obispo de Bélgica Jozet De Kesel ha afirmado que a las parejas de homosexuales y lesbianas se les de una especie de bendiciones simbólica y otras barbaridades.

Por otro lado, el religioso sacerdote jesuita James Martin norteamericano y nombrado por el papa Francisco como asesor del Vaticano en la secretaria, ahora Dicasterio para la Comunicación escribió un libro titulado: «Construir un puente hacia el colectivo gay», sobre cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGTBI pueden instaurar una relación de respeto y delicadeza. Promociona una organización que fomenta la homosexualidad y transexualidad infantil.

¿Y entonces? ¿Qué esta pasando? ¿A dónde queremos ir como Iglesia? ¿Hacia dónde nos quieren llevar como Iglesia? Qué Iglesia es la que queremos: ¿una Iglesia a nuestra medida o la Iglesia de Cristo?

El papa Pablo VI ya nos advertía «La Iglesia debe, sobretodo, verificar y reforzar la propia fidelidad total a Cristo».

El padre Robert resaltó la posición de nuestros obispos quienes manifestaron públicamente en la solemnidad de San Pedro y San Pablo su fidelidad a Cristo y a la Iglesia. Citamos:

«Nos unimos de corazón al papa Francisco y desde aquí le profesamos nuestro amor filial y le aseguramos lo que constantemente nos pide: Oración por él y su misión en la Iglesia Universal.

Queremos como pastores, junto al santo padre, papa Francisco, guardar fidelidad a la Iglesia, comenzando por nuestra propia trasformación y conversión para ser pastores de una «Iglesia en Salida», de «discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan»». (EG, 24)

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