JESÚS ES LA NUEVA PASCUA

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Por: Licdo.
Rafael Delio Gómez

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La iglesia católica celebra la Pascua del Señor, concebida como el paso de la muerte a la vida, según el evangelio de San Mateo (28, 1-10)donde plantea la siguiente pregunta: «¿Porqué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí; ha resucitado. Recordad que él os habló de esto cuando aún estaba en Galilea. Ya os dijo entonces que el Hijo del hombre tenía que ser entregado en manos depecadores y que iban a crucificarlo, pero queresucitaría al tercer día». Este es el misterio de la resurrección del Señor.

No es casualidad que Jesucristo se sacrifiquepor nosotros el mismo día en que el pueblo judío celebraba la pascua y cenaban un

cordero para recordar la noche en que Moisés los guió hacia la libertad, tiene una vinculación histórica en que el cordero es sustituido por el hijodel altísimo para que se cumplan las profecías. La primera pascua conmemoraba la salida de los israelitas de la esclavitud, Dios los liberó dela dominación egipcia, este fue el primer paso en el proceso de liberación del pueblo elegido deDios para llegar a la tierra prometida. Teniendo claro que existe una conexión entre la primera pascua y la pascua de de nuestro Jesucristo, nossurge una duda para establecer la relación entre la motivación de ambas, la pregunta es la siguiente:¿Existe similitud entre la esclavitud y la muerte? ¿Entre la libertad y la vida? Para los cristianos esta es la clave de alcanzar el reino de Dios, pasar de una vida de pecado a una vida de santidad.

Muchas personas empiezan un camino de santidad dentro de la Iglesia, reciben es ehermoso llamado que sólo Dios da, se convierten en servidores del Señor como sacerdotes, religiosas, consagrados y consagradas o laicos comprometidos, pero ese llamado puede llegar a desgastarse o apagarse y transformarse en piedras de tropiezo para otros que llegan hasta la Iglesia buscando la salvación, buscan un camino de esperanza, y ya lo dijo Jesús en el evangelio de San Mateo (18,6) «Pero al que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le sería que le colgaran al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que se ahogara en lo profundo del mar».

¿Qué hacer para que ese llamado nunca pierda laesencia del aroma del Señor? No es nada mágico, loque si necesita es mucha fortaleza espiritual, en oración,en caridad y pedir la misericordia de Dios para no caer en las garras del maligno, para mantener viva la fiestade la pascua, el gozo por la liberación, debemos vivir con alegría nuestra fe, nuestro compromiso cristianoante un mundo apático al dolor de los demás. Es preciso rectificar a tiempo estas actitudes de sedentarismo defe y estas posturas incorrectas en nuestras vidas son conductas de personas tibias, lo que ya ha sido advertido en las sagradas escrituras cuanto nos dice que «Yoconozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. (Apocalipsis 3:15-19);con esto nos quiere decir que debemos evitar aquellas cosas que nos lleven a perder el regocijo de nuestrapascua. Cuando te dejas llevar por Jesús encuentrasla libertad, el verdadero camino de vida, encuentrasla pascua, la vía que Jesús ha allanado desde la cruz para sellar tu salvación.

Todos los días podemos hacer de nuestras vidas una pascua, un paso de vida, un paso de libertad, no es realmente libre el que está atado a los bienes materiales, no es realmente libre el que se deja dominar de pensamientos y deseos impuros, no es realmente libre el que alberga en su corazón odios, rencores, envidias,no es realmente libre el que no acepta el amor de Dios,no es realmente libre el que no se acepta como unser único amado por Dios, vivir la pascua es dejarse llenar por la misericordia de Dios y revivir nuestrossacramentos y nuestras promesas como cristianos comprometidos con la obra, para que la palabra llegue a todos y para que todos puedan tener en sus vidas, laverdadera pascua.

¡Señor haz que mi pascua sea una expresión de tu amor vivo en la tierra!

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