FAMILIA Y AMIGOS: DEBEMOS CONTROLAR LA LENGUA

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Por:
Herry Valenzuela

Cuantos grupos, comunidades, negocios, empresas, familias… se han desbaratado por chismes, criticas o el mal uso que le damos a nuestra lengua.

Cuantas reuniones de familias no terminan mal porque uno o varios del grupo no sabe callar lo que lleva dentro. Cuantos matrimonios cada uno por su lado por miedo al comentario del otro. Cuantos hijos callando sus logros evitando una crítica negativa de parte de sus padres.

De la abundancia del corazón habla la boca, y daremos cuentas de todas las palabras que salgan de. Santiago, en el capítulo 3 claramente nos invita a usar la lengua para alabar a Dios.

A continuación detallamos diez sugerencias útiles para controlar nuestra lengua. Leámoslas y apliquémoslas en nuestras conversaciones cotidianas.

1. PÍDELE A DIOS CONTROL

Pedro negó a Jesús con su lengua. Pero después de Pentecostés, hay una transformación radical. ¡Pedro pronuncia un discurso y convierte a 3000 personas! ¿Cómo? Invocando al Espíritu Santo y controlando su lengua. La experiencia con Dios nos cambia y se ve reflejado en nuestro diario vivir.

2. ¡PIENSA!

Dice Santiago que deberíamos ser rápidos para escuchar y lentos para hablar. Así que lo siguiente es evitar la impulsividad. Piensa antes de hablar. Con cuánta frecuencia hemos hablado impulsados por el momento, sin reflexión, y hemos herido a las personas y hemos pagado las consecuencias. Pensar antes de hablar, este principio deberíamos de aplicarlo todos y más con nuestros seres queridos y cercanos.

3. APLICA ESTA REGLA DE ORO.

Recuerda esta preciosa y poderosa norma: Haz a los demás lo que quieres que los demás te hagan. Podemos aplicarlo al hablar: «Dile a los demás lo que quieres que ellos te digan a ti. El gran problema es que decir o criticar lo bueno no tiene sazón. Nos gusta enfocarnos en lo no positivo para que sea más interesante y me divierta.

4. CALLA

Las madres suelen enseñar a sus hijos este axioma: «Si no tienes algo bueno que decir, entonces no lo digas». ¡Buen consejo!

5. ¿ESTÁS NERVIOSO?

En momentos de agitación, es mejor no hablar. Mejor retírate a tu casa o habitación, cálmate, si es posible ora y luego regresa a la conversación tranquilo y sereno. En la agitación, el mal espíritu trabaja en nosotros y eso también afecta a lo que decimos.

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