Sabana Grande de Boyá y Los Limones

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Johannes van Welie
Miércoles, 30 Julio 2014

Muy en contra de mis principios, tuve el coraje de violentar mis «derechos» a dedicarme a mis ocupaciones viciosas golfistas de los sábados, aceptando una invitación de nuestro hermano José O. Morales de acompañarlo a un «tour» benéfico con un grupo de oración para visitar un asilo de ancianos en Sabana Grande de Boyá. Todavía no entiendo como a sabiendas que me iba a costar tiempo y dinero acepté, pero creo que fue un «acto de Dios», sino no hay otra explicación.

Llegando al punto de reunión me di cuenta que el grupo era de los Carismáticos, que me hizo pensar, caray que estoy haciendo aquí? Sin embargo aparte de unas cuantas Alabanzas repetidas en la guagua no fue tan fanático como yo esperaba. Es mas me estaba haciendo amigo de ellos poco a poco.

Ya en el asilo, véase fotos anexos, enterrándome la situación de total abandono de familiares, la total falta de recursos económicos en los que vivían antes de llegar al asilo, me comenzó a picar la consciencia diciéndome, que a pesar de mi «avanzada» edad yo debería dar gracias a Dios que a mi me había tocado una vida donde nunca me falto nada, ni en lo económico, ni en lo social, y sobre todo en lo familiar.

Mis afanes de luchar para subir cada vez mas la escalera social, mi lucha por el tener cosas, comenzaron a perder su significado y en su lugar aparecieron pensamientos de humildad, agradecimiento, respeto, y procuración por los demás, sobre todo los por desposeídos. Viendo lo feliz se pusieron estos viejitos(as) con nuestra visita, que hasta cantaron y bailaron para y con nosotros, me hizo reflexionar que con lo poquito que sabemos dar hacemos felices a nuestros prójimos.

Después de la visita a los ancianos partimos a la segunda pata de nuestro viaje, a Los Limones, por una carreterita escalpada a través de los Haitises para visitar esta gente que están planificando de evacuar todos fuera de esta región, dique para conservar el ambiente del ecosistema. El estado no quiere que siguen quemando tierra, para convertirlo en agricultura, porque por lo accidentado del terreno no es apto para ella. Los campesinos que viven ahí, dicen que no se dejan quitar el pan de la boca de sus hijos, ni se dejan abusar de los guardias quitándoles sus magras cosechas, ni dejan que sus maridos les llevan presos por andar con un racimo de plátanos en el hombro, para después tener que buscar RD$11,000.00 para que los sueltan otra vez.

Oyendo todos estos testimonios tuvimos las palabras de «Luisin» Mejía, quien aunque no está en el gobierno, tiene muchos contactos políticos, se comprometió de encontrar los medios de dialogo entre gobierno y población. «Luisin» un hombre de Fe, que moviéndose entre todos los ambientes de corrupción sabe mantener sus dos pies sobre la tierra.

Compartir estas experiencias me dio otra oportunidad de dar gracias al Señor por no tener que pasar por estas circunstancias tan difíciles, y de no quejarme tanto cuando las cosas no salen como yo quiero. Doy gracias a Dios de haberme hecho este sacrificio de regalar este sábado pasado a El en lugar de dedicarme a mi «vicio» del golf.

Amen.

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