REVISTA PALANCA DE JUNIO 2020

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UNAS PALABRAS EN TIEMPO DE CORONAVIRUS

Como ya sabemos, la humanidad está viviendo una situación difícil con esto del coronavirus o covid19, – o hay quienes loprefieren llamar con su nombre original de SARS 2.0 -, puestoque este virus ya tiene varios años de existencia y tienevariaciones, cada una de ellas más peligrosa que la anterior, siendo esta última la más peligrosa, según los expertos bioanalistas y epidemiólogos, y otras personalidades de ciencia. Esta pandemia, – como la ha calificado la OMS -, no es la primera ni será la única que enfrentará la humanidad. De hecho, en años y siglos anteriores, ya la humanidad haexperimentado estas cosas; pensemos en la pandemia dela llamada «fiebre española» (que no es muy correcto el nombre) de 1918. Pero, lo cierto es que la humanidad tieneque aprender a vivir con un virus más en su historial, comolo ha hecho con el Ébola y la gripe H1 N1. Es decir, al igual que estos virus, pues también el Covid19 llegó para quedarse.

Entre las medidas adoptadas por las autoridades, está elpunto del confinamiento domiciliario que, en cada paísse ha aplicado de manera diferente: en unos ha sido más estricto que en otros, a tal grado que, tuvimos el caso de Filipinas donde su presidente dio la orden al cuerpo del orden de que tirara a matar a quien estuviera en las calles sin ninguna justificación. Esta medida del confinamiento se ha tomado como preventiva para ayudar a que el virus no se siga propagando, evitando las aglomeraciones de personas en lugares públicos como parques, teatros, centros comerciales, espectáculos públicos, iglesias, etc.

En lo que respecta a la parte religiosa, ya sabemos que nuestras autoridades, nuestra jerarquía se ha sumado a llamar a sus feligreses para que asuman su responsabilidad en ayudar a la no propagación de este virus. Se tomó la decisión de cerrar los templos para no provocar aglomeración de personas en los mismos; no hay ningún servicio religioso ni de oficina en las iglesias; implementándose así el uso de las celebraciones cibernéticas o por otros medios de comunicación, como la televisión y la radio. Esto ha venido a ayudar un poco a nuestra feligresía a que se mantenga en contacto con la Palabra de Dios y la misa. Pero, aun así, esto no ha dejado de provocar el que los mismos feligreses estén manifestando y, a veces es como queja, de que se debería ya dar elpaso de, por lo menos, permitir la reapertura de los templos paraparticipar de la misa. Creemos que ha llegado el momento de que nuestra jerarquía eclesiástica vea esa posibilidad.

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