LA TRANSMISIÓN DE LA FE EN LA FAMILIA: EL CREDO EN LA MISA.

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Por:
P. Manuel García

Después de realizar en entregas anteriores la exposición de las diversas partes que conforman el rito introductorio y la Liturgia de la Palabra queremos comentar el símbolo que nos identifica como hijos de Dios: el Credo, compendio de la fe cristiana que tiene como finalidad unir, identificar y reafirmar a los miembros de la familia cristiana.
La fe se vive en familia, comunidad que depende del diálogo y de la respuesta de sus
integrantes con el Dios Uno y Trino y en la Iglesia Católica y Apostólica.
Dios Padre nos ha dado para salvación a su Hijo Jesucristo, y ambos nos han dado al Espíritu Santo, especialmente cuando participamos en el sacramento de nuestra fe: La Eucaristía.

La Iglesia, familia de Dios, se manifiesta cuando se aglutina para renovar su fe en el Sacramento del Altar donde los bautizados expresan el acto de fe mediante la fórmula o Símbolo bautismal como respuesta inmediata a la Palabra de Dios proclamada en misa.

La confesión de la fe cristiana se contiene en dos fórmulas a recitar el domingo: preferentemente el Credo de Nicea Constantinopla y el llamado Credo de los Apóstoles. El primero de mayor longitud a recitarse los domingos del Año Litúrgico, y el segundo promovido a ser recitado para destacar el tiempo de cuaresma y pascua según indica el Misal Romano.

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