VIVENCIAS DEL PRIMER CONGRESO EUCARÍSTICO DE LA ARQUIDIÓCESIS DE SANTO DOMINGO. CON LA EUCARISTÍA FUENTE DE COMUNIÓN IMPULSEMOS LA MISIÓN

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Por: Lily Baduí de Morales

Al conmemorarse los 525 años de la primera Eucaristía en América, la Arquidiósesis de Santo Domingo tuvo la brillante iniciativa de celebrar su Primer Congreso Eucarístico, el cual se llevó a cabo del 2 al 4 de agosto del 2018, en el Centro de Convenciones del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Dominicana.

El lema del Congreso no pudo ser mejor elegido: «Con la Eucaristía fuente de comunión impulsamos la misión». Con él se quiso trasmitir el mensaje de que la celebración activa y consciente del misterio eucarístico implica un compromiso. De este modo la Eucaristía nos prepara para testimoniar la fe en estos tiempos poscristianos, en los que la vivencia de nuestra fe encuentra innumerables obstáculos.

Este Congreso recién finalizado, ha sido un tiempo de gracia para hacer crecer nuestra fe. También nos ha ayudado a tomar conciencia de la riqueza humana y espiritual con que cuenta nuestra Iglesia. Y la mayor riqueza es la fe que se recibe como don y que espera nuestro esfuerzo para protegerla y cultivarla , de manera que se conserve y crezca. En este sentido, el Congreso significó un tiempo especial de gracia y bendiciones para los que asistimos.

Fue de gran riqueza penetrar el misterio de la Eucaristía inserto en el plan de amor de Dios por la humanidad. Dios nos da a su Hijo desde la creación y la Palabra se hace carne para ser comida como el pan. De este modo, la Eucaristía se inserta en la historia del mundo y se convierte en el centro de la vida de todo bautizado, para que comprenda y responda a los desafíos ineludibles que nos presentan los signos de los tiempos (cf. EG 20).

La Eucaristía es expresión del gran misterio pascual de Cristo y a la vez integra toda la historia salvífica de Dios Padre, la cual puede ser resumida en 4 momentos:

1) Etapa de preparación: Abarca todo el Antiguo Testamento y tiene como principal figura a Moisés, a quien Dios preparó para liberar a su pueblo.

2) Etapa de realización y cumplimiento: Es el Nuevo Testamento. La figura principal es Cristo, el Verbo encarnado, que padeció, murió, resucitó y ascendió a los cielos a la derecha de Dios Padre.

3) La Iglesia: En esta etapa la figura principal es la Iglesia, la cual, impulsada por el Espíritu Santo y através de los Sacramentos, continúa y actualiza el Misterio Pascual de Cristo.

4) La pletitud: Se refiere a la plenitud de los tiempos, final de la historia humana; el retorno de Cristo que dará plenitud a toda la creación y será todo en todos.

Tambien fue de gran esclareciendo la presentación de la Eucaristía en plena relación con la Palabra de Dios. Ya en el Antiguo Testamento se expresa Dios a través de su Palabra. Por medio de ella se comunica y se expresa a sí mismo, es decir, su Palabra es expresión de su ser y de su actuar. Dios comunica su palabra a través de los profetas, a quienes corresponde hablar en nombre de Dios, comunicar el oráculo del Señor y no su propia palabra. Una característica importante de esta Palabra de Dios es que es viva y eficaz, es decir, que realiza lo que promete o anuncia. La palabra que Dios comunica no vuelve a él vacía, sino que cumple su cometido, porque es Palabra de Dios.

Del mismo modo, cuando en la Eucaristía se proclama la Palabra de Dios, es palabra viva habitada por el Espíritu Santo que penetra el corazón de los que la escuchan para que fecunde y dé muchos frutos. Por eso la Eucaristía es lugar propicio para escuchar la Palabra, porque es lugar de recogimiento y encuentro intimo con Dios. La Palabra hecha carne se da en la Eucaristía. Y se da para ser comida y así comunicar vida en abundancia. En cada Eucaristía Cristo se da de nuevo, en su cuerpo y sangre, en comunión con el Padre y el Espíritu Santo.

Finalmente, se hizo presente en el Congreso Mons. José Dolores Grullón, quien nos compartió una conferencia sencilla y magistral a la vez, que caló en los corazones de los que allí estábamos presentes. El tema elegido fue «La Cena Eucarística».

Tomando como modelo 4 cenas en las que particpó Jesús, nos ayudó a penetrar el sentido y el compromiso de la Eucaristía. Cuando Jesús cenó con Zaqueo, llevó la salvación a su casa y provocó en él un cambio de vida. Así mismo, en cada Eucaristía pasa algo grande. En cada Eucaristía llega la salvación. Y cada Eucaristía debe suscitar un cambio de vida.

Pero también Jesús cenó con Mateo, recaudador de impuestos y hombre despreciable para los judíos. Un pecador público. Sin embargo, Jesús lo invita a seguirle. El mensaje es que Jesús llama a los alejados y los congrega en torno a la Eucaristia. La Eucaristía es celebrada para todos, los de dentro y los de fuera, los fervorosos y los alejados.

En tercer lugar, Jesús también cenó en casa de Marta, María y Lázaro, sus amigos. Allí ocurrió un encuentro muy cercano entre dos tendencias muy marcadas en la vida del cristiano. En esa cena se encontraron el trabajo (Marta) y la intimidad con Jesús (María). Estas dos tendencias fueron perfectamente sintetizadas por san Benito en el desarrollo de la vida monástica con el famoso principio «ora et labora», es decir, ora y trabaja. La escena de Marta y María nos enseña que hay que trabajar y a la vez deternerse con el Señor. Por eso en la Eucaristía el trabajo del hombre bien hecho es ofrenda y santidad. Y el primer trabajo es la familia. Evangelizar la familia es el trabajo más difícil y más necesario.

Por último, la cena más importante en la historia de la humanidad: la Última Cena en el Tabernáculo. En ella Jesús se da y se hace Pan de Vida, se queda con nosotros en el Memorial de su pasión, muerte y resurrección, para darnos vida en abundancia. Los gestos de Jesús en estas Cena revisten un gran significado. Los evangelistas nos dicen que Jesus tomó el pan, dió gracias, lo partió y lo dió a los discípulos. Son verbos que no solo describen una acción, sino que contienen un mensaje. La Eucaristia debe hacernos accequibles a Jesús, dejarnos tomar por él; pero también agradecemos a Dios sus benéficos porque la Eucaristia es acción de gracias; esto implica ademas tomar parte en sus sufrimientos y acompañarle en el Huerto de los Olivos, dejarnos partir como el pan roto; por último, darse uno mismo como entrega total, así como Jesus dio el pan y se dio a sí mismo sin reservas, por puro acto de amor.

Terminamos este Congreso con gran entusiasmo recitado su lema: Con la Eucaristía fuente de comunión impulsemos la misión. Ponemos en manos de Jesús, pan de vida, la vida de su Iglesia que peregrina y le pedimos que no nos falte nunca la Eucaristía y que no nos falten nunca los sacerdotes que hagan presente este gran misterio.

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