BRILLAR CON LA LUZ DE JESÚS

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Por: Angy Estévez

Siempre habrá presencia de Dios en aquellos que caminen bajo su luz.

Así quiero iniciar mi primer artículo del año 2017, con el acogimiento de la luz de Jesús en nuestros corazones logrando ser esperanza en la existencia de otros al ver nuestros rostros trans gurados de alegría, paz y amor así mismo agradeciendo a Dios cada situación por la que afrontamos en el pasado año, sea buena o mala no importa su peculiaridad pues todo está contemplado en el plan perfecto de Dios lo cual tiene un propósito en nuestras vidas.

Dios nos creó con un propósito (Efesios 1, 11, 12)

Este año transcurrido tuve la oportunidad de conocer muchas personas con diversas historias y evidenciar como se sienten atrapadas en el rechazo, los problemas y las murmuraciones de los demás y ver cómo viven sumergidos en la negatividad y a la misma vez escuchar como ellos mismos se castigan indignamente por malas decisiones asumidas en el pasado que sin razonar o analizar traen graves consecuencias además la autoestima se ve perjudicada así mismo se colocan máscaras que al nal ni ellos mismos saben quiénes son, dañan a los demás y a ellos mismos.

Porque no ha desdeñado ni despreciado la desgracia del desgraciado, no le ha escondido su rostro; cuando pidió auxilio, lo escuchó. Salmos 22, 25

Pienso que cuando no cuentas con alguien que te oriente, acompañe, comprenda y te muestre que en el interior no eres esa mala persona que otros creen que eres, que vale la pena equivocarse y que existe otro camino para hacer las cosas, que se puede volver a comenzar cuantas veces queramos y alguien que en vez de criticarte y estropear más tu reputación te ayude a sanar heridas, perdonarte y perdonar a los demás y lo más importante reconciliarte con Dios, contigo y con el pasado es increíble ver como la vida de esta persona cambia.

Para que esto suceda tenemos que ayudar a las personas a que tengan un encuentro con Dios y con ellos mismos, de nitivamente se puede volver a comenzar, cada día es una nueva apertura que nos regala Dios para cambiar y ser mejores seres humanos debemos ser conscientes del valor especial que tenemos para Él, estamos llamados a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos ¿dónde queda la compasión por el hermano y las correcciones fraternas? ¿Es más fácil hablar mal de los demás y terminar de apagar la luz que Jesús colocó en su nacimiento que añadir aceite para que ilumine más y con luz propia? ¿Vales más porque pecas de forma diferente?

El Señor es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor. Salmos 103, 8

Seamos compasivos y misericordiosos como el Padre, a eso estamos llamados, acaso ¿eres tú perfecto? ¿Nunca has pecado? Propongámonos de ahora en adelante realizar una ola de obras sociales pero esta vez de manera incomparable que sea de confraternidad con el hermano, seamos desiguales en vez de juzgar mejor amar, en vez de criticar elijamos orar y en vez de atacar optemos por acompañar, cada quien trae su propia historia.

¿Te animas?

Dios te bendiga

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