«LAS ARMAS DE LA LUZ PARA PODER SER SAL»

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PADRE ISRAEL CRAVIOTTO

«Las Armas de la Luz Para Poder Ser Sal» fue el tema escogido para la Ultreya de marzo celebrada el Miércoles de Ceniza cuando la Iglesia empieza a vivir el tiempo litúrgico más fuerte del año, me re ero a la Cuaresma.

Los cursillistas acudieron al llamado, y dentro de la celebración eucarística tuvo lugar la imposición de la ceniza, sacramental que nos recuerda que somos polvo y que estamos llamados a convertirnos y creer en el Evangelio. El padre Israel Craviotto fue el celebrante que dio la homilía de la noche la cual resumimos a continuación.

El mensaje principal fue que estamos llamados a vivir a plenitud nuestra fe y en consecuencia a dar frutos abundantes como Dios mismo nos mandó en Jesucristo.

Desde nuestro bautismo, recalcó el padre Craviotto, ya somos hijos de Dios y recibimos la gracia del Espíritu Santo para vivir según su luz y así poder ser sal de la tierra.

Dio testimonio de su propia vida diciendo que proviene de una familia judía, religión que conoce bastante bien y que evidencia que, si bien es cierto los judíos son personas rectas, trabajadoras y justas, alegan que para ser un hombre o mujer de bien no hace falta ser cristiano. Lo que hace la diferencia grande con los cristianos es que no suelen practicar el perdón. Ojo por ojo y diente por diente es su máxima. Cuando a los judíos les hablan del holocausto no hay quien les mencione el perdón.

Pero no solo los judíos, el padre Craviotto también mencionó a los familiares de las víctimas del 9/11 de las torres gemelas. ¿Quién practica el perdón en esos casos?

Y es que, aclaró en su homilía, para ser cristiano hay que ser otro Cristo imitándolo sobre todo en el perdón. El ejemplo máximo, nuestro Señor. Hasta San Juan Bautista se escandalizó al verle en su la para ser bautizado. El, quien no tenía ni una mancha se colocaba entre la multitud de pecadores para ser lavado. Por El, Dios se manifestó abiertamente, “este es mi Hijo amado. Escuchadle”. Se complació plenamente en El porque siendo inocente cargó los pecados de los demás, haciéndose responsable de los mismos. Al que te dé una bofetada, ponle la otra mejilla etc.

Asimismo el padre Craviotto hizo un señalamiento sobre como la Iglesia ha escogido durante tres domingos consecutivos antes de la cuaresma al Sermón de la Montaña, dijo que es una forma de que el pueblo de Dios haga un examen de conciencia antes de este tiempo litúrgico.

Y es que para parecerme a Dios debo tener una relación con Dios. Jesucristo es el ícono del Padre. Como muy bien nos dijo que quien le ve a El también ve al Padre. El silencio de este tiempo es para esto, para escuchar a Dios.

Resumiendo, nos dijo que la práctica de la oración, el ayuno y la limosna no solo han de realizarse en este tiempo sino en todo tiempo. Lo que marca la diferencia de este tiempo es hacer lo que Jesús hizo, hacerse responsable de los pecados de otro. Nos llamó la atención el ejemplo que puso, Santa Maria Goretti quien perdonó a su atacante logrando con su acción su conversión hasta hacerse sacerdote.

Nos recordó que debemos cortar el cordón del pecado. Puso como ejemplo cuando nos llegan chismes, no debemos seguirlos sino cortarlos de inmediato. No hablar mal de nadie, porque nuestro rol no es juzgarles. Dios lo hará.

Nos advirtió que la gente hasta se está matando, está sufriendo mucho por el pecado porque no acabamos de ser sal de la tierra.

¡La decisión es nuestra!

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