EL VALOR DE LA FAMILIA

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POR: ANGY ESTÉVEZ

 

Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Deuteronomio 6, 6-7

A propósito del mes de la familia. Por mucho tiempo había escuchado lo favorable que es dejar un país mejor para nuestros hijos porque son el futuro de esta sociedad pero muy vagamente he escuchado por qué no dejar hijos mejores para nuestro país porque analizando bien esta expresión lo último mencionado es lo que predomina pues la sociedad está conformada por seres humanos y es por esta inquietud que nace este artículo que he escrito con mucho cariño para todos ustedes.

Los seres humanos nacemos como un libro en blanco, independientes de cualquier creencia y demás de manera que a través de nuestro desarrollo y del acogimiento de esa transferencia de concepciones que recibimos tanto del entorno como de nuestra familia es que vamos edi cando esa condición de valores que al nal existe en nosotros unido a las experiencias de vida que determinan nuestros comportamientos.

Les suplico, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos vivan en armonía y que no haya divisiones entre ustedes, sino que se mantengan unidos en un mismo pensar y en un mismo propósito. 1 Corintios 1, 10

La familia conformada por un hombre y una mujer que decidieron juntos contraer matrimonio para jurarse amor eterno es la primer institución de una sociedad y de este amor surgen los hijos quienes como ese libro en blanco tenemos la responsabilidad de amarles y sembrar en ellos bondad, humildad, respeto, justicia, honestidad, cooperación, entre otras tantas cualidades que conforman esos valores que necesitamos para tener una mejor humanidad y con esto no solo dejar un país mejor sino mejores seres humanos para un mejor país.

Es importante destacar lo que sembremos hoy en nuestras familias será la cosecha que poseeremos mañana, si esparcimos amor tendremos amor si diseminamos violencia así mismo la conseguiremos devuelta, es nuestro deber romper con malos hábitos, formas de crianzas inadecuadas y obsoletas como el mal trato físico y verbal que predomine la comunicación y las correcciones fraternas de manera que los hijos vean reflejado en sus padres lo hermosode vivir y el sentido que tiene la vida con Jesús como guía, es por esto que debemos criar hijos sanos y felices que fomenten la paz y la unidad no la inseguridad y el miedo.

El Santo Padre el papa Francisco ofreció en el I Congreso Latinoamericano de Pastoral Familiar que se realiza en Panamá, las relaciones basadas en el amor el, hasta la muerte, como el matrimonio, la paternidad, la filiación o la hermandad, se aprenden y se viven en el núcleo familiar.

Cuando estas relaciones forman el tejido básico de una sociedad humana, le dan cohesión y consistencia. Pues no es posible formar parte de un pueblo, sentirse prójimo, tener en cuenta a los más alejados y desfavorecidos, si en el corazón del hombre están fracturadas estas relaciones básicas, que le ofrecen seguridad en su apertura a los demás. En ella se re eja la imagen de Dios que en su misterio más profundo es una familia y, de este modo, permite ver el amor humano como signo y presencia del amor divino. Conscientes de que el amor familia ennoblece todo lo que hace el hombre, dándole un valor añadido, es importante animar a las familias a que cultiven relaciones sanas entre sus miembros, a que sepan decirse unos a otros «perdón», «gracias», «por favor» y a dirigirse a Dios con el hermoso nombre del Padre.

Que Dios bendiga sus vidas junto a sus familias y no olviden el valor que tiene la familia.

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