Este es mi Cuerpo

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Por Salvador Gomez

«Esta es mi sangre», los discípulos que creían en el creyeron en que les estaba diciendo. Así lo recibieron, así lo creyeron y así lo transmitieron.

«YO RECIBÍ DEL SEÑOR LO MISMO QUE LES TRANSMITÍ A USTEDES: QUE EL SEÑOR JESÚS, LA NOCHE EN QUE FUE TRAICIONADO, TOMÓ PAN, Y DESPUÉS DE DAR GRACIAS, LO PARTIÓ Y DIJO: «ESTE PAN ES MI CUERPO, QUE POR USTEDES ENTREGO; HAGAN ESTO EN MEMORIA DE MÍ.»

De la misma manera, después de cenar, tomó la copa y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hagan esto, cada vez que beban de ella, en memoria de mí.» Porque cada vez que comen este pan y beben de esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que él venga.» (1 Co. 11, 23-26)

Creer que en el pan y en el vino consagrado están presentes el cuerpo y sangre de Cristo es estar en comunión con la fe de todos los cristianos que a lo largo de los siglos lo han creído.

¿Cómo es posible que una persona hoy nos diga que todos los discípulos de Jesús que durante el primer siglo se reunirán cada primer día de la semana (Domingo) para celebrar la «Fracción del pan» (cf. Hch. 2, 42; 20,7; 1Co. 16,2) estaban equivocados?.

¿Cómo es posible que alguien hoy nos quiera convencer que cuando San Pablo escribió «el cáliz que bendecimos es comunión con la sangre de Cristo y el pan que partimos es comunión con el cuerpo de Cristo» (1Co. 10,16). No quiso decir exactamente eso y que durante 2000 años lo hemos entendido mal pero que ahora el nos va a sacar del error para que conozcamos la verdad?

¿A quien se le ocurre pensar que los cristianos del segundo siglo que fueron acusados de caníbales porque decían reunirse para comer el cuerpo y beber la sangre de Cristo, que tuvieron que esconderse en las catacumbas para celebrar la eucaristía y se exponían y estuvieron dispuestos a morir, todos ellos estaban engañados y dieron la vida por defender una mentira?.

¿Quién me quiere convencer a mi diciéndome que todos los santos y las santas cuyas vidas han sido respaldadas por los «Frutos buenos» de sus obras, que han glori cado a Dios (cf. Mt. 5,16; 7,16-20) y que pasaron horas adornando al santísimo y que en cada comunión recibían la luz y la fuerza para vivir y hacer lo que hacían, todos ellos estaban engañados y su alimento era una mentira?.

¿A quien se le ocurre pensar que los mas grandes arquitectos, escultores, pintores, orfebres, ebanistas, músicos, poetas, que dejaron y continúan dejando lo mejor de su arte en todos los altares, objetos preciosos, himnos, poemas, etc. Para honrar la presencia de Jesús en el santísimo sacramento del altar, todos ellos actuaron inspirados por una mentira?.

SI JESÚS NO ESTUVIERA PRESENTE EN LA EUCARISTÍA, TODOS LOS TEMPLOS, SANTUARIOS Y CATEDRALES DEL MUNDO, ESTUVIERAN VACÍOS, NO SONARAN LAS CAMPANAS CADA DOMINGO INVITÁNDONOS A MISA PARA EXPRESAR NUESTRA GRATITUD Y ALEGRÍA, LOS ENFERMOS
Y ANCIANOS MORIRÍAN SIN CONSUELO Y MILES DE NIÑOS Y NIÑAS DE TODO EL MUNDO NO DIRÍAN QUE EL DÍA MAS FELIZ DE SU VIDA FUE EL DÍA DE SU PRIMERA COMUNIÓN.

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