Lucha constante para no faltar a la promesa de ser mejor Cristiana

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Rosa Elena Ramos Hernández, Cursillo No. 822

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 Publicado: Jueves, 07 Agosto 2014, Escrito por  Rosa Elena Ramos Hernánde

Que el Señor todo poderoso derrame una lluvia de bendiciones sobre cada uno de mis hermanos cursillistas, que llene la casa de cada uno de nosotros con mucho amor, salud, paz, mucho entendimiento y sobre todo mucha paciencia.

Primero comenzare a decir que llegue con muchas interrogantes, de que era lo que viviría en esos tres días, y al pasar de los días me preguntaba dónde está el truco, pero no hay tal truco, cuando dejas que el Señor ubique su morada en tu corazón, comienzas a ver todo de diferentes maneras, comienzas a apreciar todo a tu alrededor y te detienes a ver el sol, las plantas a disfrutar de la familia en fin todo lo ves hermoso.

Mi cuarto día, es una lucha constante, para no faltar a la promesa de ser cada día un mejor cristiano, debo luchar con mi impaciencia al salir cada mañana al trabajo y el tránsito es pesado, y pienso que llegare tarde a la oficina, pongo todo mi empeño porque las personas que solicitan mi ayuda brindarle siempre lo mejor, una buena orientación de lo que deben hacer, siempre en las conversaciones les digo de una forma sutil lo maravilloso que es el Señor y de cuantas cosa ha hecho por mi vida.

Hoy me entere de algo maravilloso, algo que le había pedido con tanto corazón y fe y recibí la noticia de que fue concedido, alabado seas Señor mi Dios, cuan grande y poderoso eres.

Doy gracias cada día por esta oportunidad, He visto muchos cambios en mi y aun me faltan algunos por lograr, aunque mi corazón aun se siente temeroso de fallar y le pido al Señor que me de la fortaleza de ser siempre la niña de sus ojos, de ser merecedora de su bondad y amor.

Antes me sentía vacía, nada me hacia completamente feliz, pero ahora mi corazón está lleno y rebosante de paz y amor para dar, tengo un corazón lleno de miles de colores, me siento tan hermosa como el arcoíris, gracias señor por perdonar mis pecados, gracias por elegirme para ser parte de tu rebaño, gracias padre, te pido que me ayudes a ser cada día un mejor cristiano merecedor de tu amor.

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