Caminando sobre el agua

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Jan van Welie

En el Evangelio se narra que los Apóstoles vieron a Jesús caminando sobre el agua, lo cual causó dos reacciones entre los discípulos, la mayoría de ellos comenzó a temblar pensando que era un fantasma, mientras uno solo tuvo el coraje de tirarse también al agua para estar cerca de El, después que se dio cuenta que era Jesús.

De que después el valiente Pedro flaqueó, no tiene importancia, por lo menos hizo algo. Lo que quiero comentar son los otros que solamente tuvieron miedo, y que no hicieron nada.

En eso se parecen mucho a nosotros, la tal llamada “mayoría silente” que todos los días nos quejamos de las injusticias que se cometen, de los crímenes de que nos enteramos en la prensa, de la corrupción rampante, de los políticos enriqueciéndose, de los sicarios, de los narcos y no hacemos nada, porque tenemos miedo.

Todos esperamos que aparezca “el otro” que nos arregla el pastel, y si aparece un hombre que tiene el coraje de decir las cosas por su nombre, somos capaces de hasta criticarlo, por eso, por lo otro o por lo mas allá. De nosotros no sale mas que quejarnos de la situación, pero salir del bote, de esto nada, nosotros quedamos adentro.

No crean que el que escribe era muy diferente. También yo pertenecía a la “mayoría silente” hasta que hice un encuentro personal con el Señor en mi Cursillo de Cristiandad donde aprendí muchas cosas, donde me dieron muchas herramientas para exactamente armarme con suficiente coraje para cumplir con sus mandatos.

Hoy sin temor me atrevo expresar mis opiniones entre la gente, me atrevo rebatir los criterios opuestos a nuestras creencias, nuestros valores y normas. También en lo social, político y económico a todos los que me quieren oír les digo mis consideraciones y opiniones.

Con eso estoy aportando mi granito de arena para cambiar al hombre para así lograr cambiar al mundo, desde luego todo bajo la influencia de lo que me dice el Espíritu Santo. Tal como dijo Jesús a sus discípulos, “No tengan miedo, yo les pongo mis palabras en su boca”.

Mis queridos hermanos en el Señor, el mundo de hoy nos quiere tragar, no teman, no tengáis miedo nos dicen nuestros Papas. No se queden callados cuando las injusticias, el crimen organizado nos quiere ahogar. Tírense al agua como el valiente Pedro, Dios esta con nosotros.

Ante la ola de violencia que vive el mundo, de la cual nuestro país no escapa, es necesario que todos de manera individual comencemos a cambiar el tono y el contenido de lo que hablamos. Podrán hacer todas las campañas del mundo contra la violencia y eso no va a detener la misma, porque la violencia es algo individual, que debe ser combatida con una nueva consciencia de paz, y esta no se logra de manera colectiva sino que debe comenzar en cada individuo. Empecemos a hacer campañas desde los medios de comunicación no divulgando noticias que atentan contra la paz, como las imágenes sangrientas que todos los días vemos en nuestros canales, comencemos a promover a actitudes positivas y las buenas acciones. Solo cuando cambiamos de manera individual ayudamos a transformar la colectividad, y las causas que provocan tanta violencia perderán fuerzas a través del poder de las buenas actitudes de cada uno de nosotros.

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