Remando Junto al Señor

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Remando Junto al Señor

El pasado 30 de mayo cumplí cuarenta y siete años de mi ordenación sacerdotal. El tiempo ha transcurrido rápidamente y en verdad no lo he sentido, tal vez se deba a que el Señor me ha permitido vivir estos años con una Iglesia y viva y dinámica que está al servicio del Pueblo de Dios.

Nací en un hogar formado por Samuel y Teresa de Jesús, mis queridos padres y junto ellos, el Señor me dotó de tres hermanas y dos hermanos. Recuerdo con inmenso cariño nuestros encuentros familiares. Sin duda fue mi primera escuela donde aprendí a amar a Dios y a los hermanos.

Realicé mis estudios básicos en una escuela pública y la secundaria con los Padres Salesianos y los concluí en la Escuela Apostólica de los Padres Vicentinos (Paúles). Los Padres salesianos iniciaban a sus alumnos en servicios pastorales muy pronto y así fue que me enrolé en visitas periódicas a un Hogar de Ancianos dirigido por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl donde conocí a los Padres Vicentinos, los que me invitaron a entrar en el Seminario de la Congregación de la Misión de la que formo parte.

Inicie mis estudios eclesiásticos en Quito, Ecuador (Noviciado y Filosofía) y los continué en los Estados Unidos (Teología). Después de unos años de trabajo pastoral me enviaron a Bogotá, Colombia para realizar un pos-grado en Teología Pastoral. Como pertenezco a una Congregación Misionera he servido en ocho países distintos. A lo largo de estos años he desempeñado los oficios propios de la congregación.

Debo señalar mis trabajos en la formación de los futuros misioneros paúles donde me sentido muy a gusto. y a nivel eclesial como párroco en varias parroquias y como Vicario Episcopal en las diócesis de Temuco (7 años) y Talca (7 años). Durante 3 años los Obispos de la Conferencia Episcopal de Chile me llamaron a colaborar con ellos como Secretario de Acta de dicha conferencia.

Por todo lo que he vivido hasta ahora debo dar gracias al Señor por la excelente formación que me brindaron y por mis formadores tanto dentro de la congregación como fuera de ella. Guardó con mucha gratitud lo que aprendí al lado de los queridos obispos: Emilio Tagle Covarrubias (Valparaíso) Sergio Contreras Navia (Temuco) y Carlos González Cruchaga (Talca). En ellos vi la presencia del Buen Pastor, cercano, acogedor, comprensivo, humilde, sencillo y lleno de misericordia.

Ellos con San Vicente de Paúl han sido mis modelos que trato de seguir en este caminar junto al Señor y mis hermanos. Para concluir diré que estoy vinculado al MCC desde el año 1970 cuando realicé mi cursillo cuando estuve siendo párroco de la Parroquia San Vicente de Paúl en Valparaíso.

¿Y por qué remando? porque cuando a mis 18 años ingresé a la congregación elegí por lema de mi incipiente caminar en los senderos del Señor el texto evangélico de San Lucas «Rema mar adentro». Y cuando Monseñor Raúl Silva S. me ordenó eso se concretizó y así voy remando con el Señor hasta que El lo quiera. V.R.c.m.

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