LA PANDEMIA EN CASA

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Por:
Freddy Ginebra

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Esta pandemia no me está gustando nada, Catalina lo sabe todo y hasta me ha prohibido los abrazos.

El momento es duro y difícil y muy doloroso, pero el miedo al contagio es peor Catalina, mi nieta más pequeña, casi no me habla y la estoy pasando muy mal. Esta pandemia no me está gustando nada. Catalina
lo sabe todo y no sé de dónde sacó que estaban prohibidos los abrazos.

-Abuelo -me dijo, no puedo contagiarte, tengo una gran responsabilidad -y agregó-, lo más doloroso es que tú eres un anciano -y aquí acentuó-, por lo tanto, eres muy «vulnerable».

Estoy seguro de que ella no sabe el significado de vulnerable, pero la manera en que lo dijo me ha afectado demasiado. Ya no somos los mismos en este edificio, nos miramos con desconfianza. La de la tercera planta tosió dos veces y todos cerramos las puertas por miedo al contagio.

El vendedor de lechosas y piñas está alborotado, cada día vendía una buena cantidad y desde hace un tiempo nadie compra nada por temor al contagio. El otro día me enviaron un aguacate de regalo y fueron tantos los baños de alcohol y fumigaciones que cuando lo partimos sabía a cóctel de frutas y creo que mi hermana, que ahora vive con nosotros, se emborrachó. Bueno, esa fue la excusa que puso.

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