DECLARACIÓN DE FE

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«¡NO SE TURBEVUESTRO CORAZÓN!»(JUAN 14,1)

Parte 3 de 4

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Gerhard Cardenal Müller
Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, desde 2012-2017

4. LA LEY MORAL

La fe y la vida están inseparablemente unidas, porque la fe sin obras está muerta (1815). La ley moral es obra de la sabiduría divina y conduce al hombre a la bienaventuranza prometida (1950). En consecuencia, «el conocimiento de la ley moral divina y natural es necesario para hacer el bien y alcanzar su fin» (1955). Su observancia es necesaria para la salvación de todos los hombres de buena voluntad. Porque losque mueren en pecado mortal sinhaberse arrepentido serán separados de Dios para siempre (1033). Esto lleva a consecuencias prácticas en la vida de los cristianos, entre lascuales deben mencionarse las quehoy se oscurecen con frecuencia: (cf. 2270-2283; 2350-2381). La ley moral no es una carga, sino parte de esa verdad liberadora (cf. Jn 8,32) por laque el cristiano recorre el caminode la salvación, que no debe ser relativizada.

5. LA VIDA ETERNA

Muchos se preguntan hoy por qué la Iglesia está todavía allí, aunque los obispos prefieren desempeñar el papel de políticos en lugar de proclamar el Evangelio como maestros de la fe. La visión no debe ser diluida por trivialidades, pero el proprium de la Iglesia debe ser tematizado. Cada persona tiene un alma inmortal, que es separada del cuerpo en la muerte, esperando la resurrección de los muertos (366). La muerte hace definitiva la decisión del hombre a favor o en contra de Dios. Todo el mundo debe comparecer anteel tribunal inmediatamente despuésde su muerte (1021). O es necesaria una purificación o el hombre llega directamente a la bienaventuranza celestial y puede ver a Dios cara a cara.Existe también la terrible posibilidad de que un ser humano permanezca en contradicción con Dios hasta elfinal y, al rechazar definitivamente su amor, «condenarse inmediatamente para siempre» (1022). «Dios que te ha creado sin ti, no te salvará sin ti» (1847). El castigo de la eternidad del infierno es una realidad terrible, que -según el testimonio de la Sagrada Escritura- atrae hacia sí a todos aquellos que «mueren en estado de pecado mortal» (1035). El cristiano pasa por la puerta estrecha, porque «ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella» (Mt 7,13).

Ocultar estas y otras verdades de fe y enseñar a la gente en consecuencia, esel peor engaño del que el Catecismoadvierte enfáticamente. Representa la prueba final de la Iglesia y llevaa la gente a un engaño religioso dementiras, al «precio de su apostasía de la verdad» (675); es el engaño del Anticristo. «Él engañará a los que se pierden por toda clase de injusticia,porque se han cerrado al amor de laverdad por la cual debían ser salvados» (2 Tesalonicenses 2,10).

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