Testamento Espiritual de Mons. Flores

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“Bendita sea la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén. En realidad no tengo que hacer testamento, pues no tengo cosas propias que dejar, pero lo hago para que conste. Desde la niñez sentí que el Señor me daba la gracia de la vocación sacerdotal, y la de vivir los consejos evangélicos de obediencia, pobreza y castidad, no en una Orden o Congregación religiosa, sino como sacerdote diocesano. Con la gracia de Dios y la protección constante de la Virgen María, a pesar de mis fallas, limitaciones y pecados, siempre me he sentido realizado y contento.

Por eso quiero cantar eternamente las misericordias del Señor y las alabanzas a nuestra Madre María Santísima. No he tenido ni tengo cosas propias, salvo las de uso personal. Todo lo que administro lo considero de la madre Iglesia a la que sirvo; y a través de la cual, Jesucristo me ha dado todo. Mis padres, con la vida, me trasmitieron la fe y amor a Dios, y a la Iglesia; así como el uso ordenado (sin apego desordenado) de las cosas de la tierra. Agradezco a mis familiares que siempre me han apoyado en mi vocación; y a algunos de mis hermanos(as) y sobrinos, de mejor posición económica, de quienes he recibido ayudas materiales para obras sociales y de la Iglesia. No tengo tierras, ni casas, ni cuentas en el banco, ni automóvil a mi nombre; por eso no dejo ninguna herencia material a familiares, ni a nadie.

Lo que me ha entrado en vida, fuera de los gastos indispensables, lo he dado a las obras de la Iglesia y a los pobres. Los objetos personales son pocos y carecen de valor. Mis libros los he ido distribuyendo en los seminarios. Los que me quedan la Iglesia puede disponer de ellos para alguna institución que le puedan ser útiles. He admirado al papa san Pío X, que al morir pudo decir: “Nací pobre, viví pobre y muero pobre”. La única herencia que dejo a los familiares y al pueblo de Dios es espiritual. He tratado de transmitirles el mensaje completo de Jesucristo, mensaje de conversión, de amor, de justicia y de vida eterna, de palabra y por escrito. También he tratado de ser testigo del amor de Dios a los hombres, reconociendo, a la vez, mis pecados, como dije antes. No quiero terminar sin antes expresar mi gratitud a mis padres, hermanos y sobrinos (ya mis padres y la mayoría de mis hermanos en el cielo) y de tantas otras personas por tanto amor, cuidado y ayudas espirituales y materiales que he recibido de ellos(as) desde mi niñez; así como a mis primeros maestros, y a la Compañía de Jesús, de quien recibí la formación eclesiástica desde los 14 años en el seminario menor, y en otros centros de estudios durante 16 años. Padres y Hermanos Jesuitas llenos de sabiduría, de caridad y de santidad. Pido a Dios que bendiga a  todos.

Quiero que las exequias y entierro sean bien sencillos, y al final se cante el magníficat.

NOTA: Este testamento sustituye al que hice en La Vega el 17 de noviembre de 1983, donde expresaba más o menos lo mismo.

Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, 11 de febrero de 2007, Santiago de los Caballeros, R. D.”

(Sigue su firma a puño y letra)

  1. SEMBLANZA DE MONS. FLORES
    1. CARTA DESDE ROMA
    2. CARTA DEL PRESIDENTE MEDINA

“Mons. Flores Santana nació el 3 de julio de 1927, en la comunidad de Bocas de Licey, Tamboril, provincia de Santiago de los Caballeros.  El 26 de septiembre de 1941, ingresó en el Seminario Menor del Santo Cerro, dirigido por los padres jesuitas. Terminado  el Bachillerato, Humanidades y latín, pasó al Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino, Santo Domingo, donde realizó estudios de Filosofía y  comenzó los estudios de Teología. Fue enviado a la Pontificia Universidad de Comillas, Santander (España) donde obtuvo el título de Licenciado en Teología Dogmática, con honores de Magna cum Laude (1954).  En Santander fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1953. En 1954 fue destinado a  Roma a realizar estudios de Derecho Canónico en la Universidad Lateranense donde consiguió  Licenciatura (Magna cum Laude). Regresado a la República Dominicana fue nombrado Pro-Canciller,  encargado del Tribunal Eclesiástico y administrador parroquial de la parroquia de santa Ana, en Navarrete. Durante este tiempo trabajó, además, en la investigación para su tesis doctoral en Derecho Canónico. En 1958 vuelve nuevamente a la Pontificia Universidad de Comillas, Santander, a terminar la tesis doctoral en Derecho Canónico, donde obtiene el doctorado (1959). El 24 de abril del 1966 fue designado como obispo  de La Vega, para suceder a Mons. Francisco Panal. Recibió la ordenación episcopal el 12 de junio del mismo año. El 13 de julio de 1992, el papa Juan Pablo II, lo transfirió a la sede episcopal de Santiago de los Caballeros. Cuando el 14 de febrero del 1994 la diócesis de Santiago de los Caballeros es elevada a sede metropolitana, Mons. Flores Santana se convierte en su primer Arzobispo, cargo que ocupó hasta el 16 de julio del 2003, cuando es aceptada su renuncia por motivos de edad. Se caracterizó por su celo pastoral, sus dotes intelectuales y espirituales, su incansable espíritu de trabajo y, sobre todo, su gran amor a la Iglesia, a la Eucaristía y a  la Virgen María. Fue autor de muchas publicaciones de espiritualidad, catequesis, pastoral  y de otros temas. Pasó a la Casa del Padre la mañana del 9 de noviembre de 2014, a la edad de 87 años. Al momento de su deceso, residía en la Casa Sacerdotal Santo Cura de Ars, de Matanzas. Aun prestaba diversos servicios pastorales, donde se le requería. Sus últimas palabras fueron “Jesús me está llamando y la Virgen me acompaña”.

“Con profundo pesar,  sentimientos de tristeza y expresión de mis condolencias, cumplo el deber de hacerle llegar el siguiente mensaje que le envía el Secretario de Estado de Su Santidad en ocasión del fallecimiento de S. E. Mons. Juan Antonio Flores Santana, Arzobispo Emérito de Santiago de los Caballeros.

“EXCMO. MONS. RAMÓN BENITO DE LA ROSA Y CARPIO

ARZOBISPO DE SANTIAGO DE LOS CABALLEROS

Al recibir la triste noticia del fallecimiento de Monseñor Juan Antonio Flores Santana, Arzobispo Emérito de  esa Iglesia Particular, Su Santidad expresa a Vuestra Excelencia su profundo sentimiento de pesar, rogándole que tenga la bondad de transmitirlo a los familiares del difunto prelado, así como al clero, comunidades religiosas y fieles de esa amada Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros.

Asimismo, recordando a este abnegado y celoso Pastor, que durante años y con generosa fidelidad entregó su vida al servicio de Dios y de la Iglesia, primero en La Vega y después en esa circunscripción eclesiástica metropolitana, el papa Francisco ofrece fervientes sufragios por el eterno descanso del mencionado Prelado, al mismo tiempo que, como signo de fe y esperanza cristiana en el Señor Resucitado, imparte con afecto la confortadora Bendición Apostólica a cuantos lloran tan sensible pérdida.

Cardenal Pietro Parolin

Secretario de Estado de Su Santidad

Con sentimientos de alta consideración y fraterno respeto,

Jude Thaddeus Okolo

Nuncio Apostólico”

“Excelencia Reverendísima

Con sincero sentimientos de solidaridad, nos unimos a la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, a los demás prelados, sacerdotes y feligreses de esa jurisdicción pastoral, por la partida hacia la vida eterna de su Arzobispo Emérito, Mons. Juan Antonio Flores Santana.

En nombre del Gobierno, de mi esposa Candy, y en el mío propio, deseamos extender estas expresiones a los familiares cercanos de monseñor Flores Santana, modesto sacerdote y Arzobispo de la Iglesia, que por muchos años impartió sabias orientaciones a los fieles y dio ejemplo apostólico de su profunda vocación religiosa y su espíritu de lucha por la equidad social y la solidaridad humana.

Es preciso dar gracias a Dios, por permitir a monseñor Flores Santana desarrollar su fecunda labor evangelizadora, por su empeño en la prevalencia de los valores éticos y morales en el seno de las familias y por la sencillez y espiritualidad que signaron su misión pastoral, sobre todo en la región del Cibao.”

Que su alma sea recibida amorosamente por el Señor Todopoderoso y llevada al lugar merecido entre sus elegidos.

Con reiteración de nuestra solidaridad,”

(Sigue su firma a puño y letra)

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