Ultreya 1/2016

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Celebrar de la Misericordia
+ Monseñor Amancio Escapa

El pasado 13 de enero el Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Arquidiócesis de Santo Domingo celebro su primera Ultreya del 2016 con el tema: “Celebrar la Misericordia” a cargo de su asesor espiritual, Monseñor Amancio Escapa, O.C.D, Obispo Auxiliar de Santo Domingo.

En un ambiente de alegría que caracteriza a los cursillistas y luego de la Eucaristía, Monseñor Escapa nos dio una panorámica global del origen de los jubileos en la Iglesia y las características especiales del jubileo en curso que inauguró el pasado 8 de diciembre el Papa Francisco. Monseñor Escapa dijo que el propósito principal de este maravilloso tiempo de gracia es contemplar la misericordia del Padre reflejada en el rostro de su hijo Jesucristo, y vivir la experiencia viva de la cercanía del Padre.

Misericordia significa que Dios pone su corazón en la miseria del hombre; y quiere que todos los hombres se salven. Definiendo la esencia del jubileo de la misericordia de la siguiente manera: “ante la gravedad del pecado Dios responde con la plenitud del perdón.”

Para alcanzar la misericordia de Dios es preciso tener un encuentro con Jesucristo quien es la imagen visible del Dios invisible. La Iglesia está llamándonos a renovarnos en la gracia y en dejarnos transformar por el gran amor de Dios y su misericordia valiéndose de los signos y medios que Jesucristo encomendó para nuestro bien, que son los sacramentos.

Con este poderoso llamado del Papa Francisco quien nos llama a dejarnos sorprender de Dios y estar atentos a su voz para peregrinar espiritualmente a su encuentro. Y hablando de peregrinación, ese es otro signo de los jubileos, ya que la vida misma es una peregrinación, es un ir hacia un lugar. Por eso nos invita a ir hacia la “Puerta Santa”.

El Santo Padre ha dispuesto el que no solo sea en la Puerta de la Catedral de San Pedro en Roma donde con las debidas disposiciones espirituales se puedan recibir las indulgencias plenarias que son los maravillosos regalos de este tiempo de gracia, sino que en cada Iglesia particular los fieles puedan tener la Puerta Santa en las iglesias que sus obispos escojan para que así todos podamos recibirlas.

Para un mayor entendimiento, las indulgencias plenarias es un regalo espiritual que dispone la Iglesia a través de las orientaciones del Papa para la remisión total de las penas merecidas por nuestros pecados, en virtud de la reversibilidad de los méritos o comunión de los santos.
Monseñor Escapa fue muy ilustrativo al exponer este punto. Dijo que Dios nunca nos niega su perdón, pero que a causa del pecado nos quedan penas que purgar ya sea en esta vida temporal o en el tránsito a la morada celestial, y estas penas son las que precisamente pueden ser saldadas en este tiempo de gracia que es el Jubileo de la Misericordia.

Este momento especial no solo debe llevarnos a practicar el Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la santa Eucaristía, sino que debemos acompañarlo practicando obras de misericordia ya sea corporales como son dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al necesitado, vestir al desnudo, visitar al enfermo, socorrer a los presos, enterrar a los muertos, y/o espirituales tales como ensenar al que no sabe, dar buen consejo al que necesita, corregir al que está en el error, perdonar las injurias, consolar al triste, sufrir con paciencia los defectos de los demás, rogar a Dios por los vivos y difuntos. En otras palabras, practiquemos La Caridad.


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