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El Cursillo se destina a todas las personas que desean armonizar su interioridad y autentificar su relación con Dios y con sus semejantes. Se dedica a toda persona equilibrada, madura, capaz de captar el mensaje evangélico y de comprometerse al servicio del prójimo.

Es abierto a las personas de toda clase social, hombre o mujer, persona casada ó soltera (que puedan recibir los sacramentos). Ha sido concebido particularmente para los laicos pero la invitación se hace igualmente a los sacerdotes y a los religiosos o religiosas.

Sin embargo, hay que saber. Que la experiencia del Cursillo no es recomendada a todos, en todas las circunstancias.

Por ejemplo, el fin de semana del Cursillo no es concebido para ayudar a resolver unos problemas de índole sicológica ó pasar a través de una prueba. El equipo responsable de un Cursillo no es especializado ni en asesoramiento ni en terapia de grupo. A los que están preocupados momentáneamente por un problema por solucionar ó que pasan a través de un periodo de inestabilidad emocional (por ejemplo, en seguida de una separación reciente), se sugiere fuertemente de postergar la participación al Cursillo. Sólo una vez que se estará en vía de recuperar la estabilidad emotiva, se podrá sacar un real provecho de esa experiencia.

Así mismo para los que enfrentan los problemas graves como el alcoholismo, la droga o la depresión. El Cursillo no sabría pretender ser una solución para las personas que están viviendo aquellas situaciones. Por este tipo de dificultades, hay organismos y tratamientos mucho más adaptados y mucho más eficaces.

Candidatos particularmente buscados

Si hemos hablado de los que pueden hacer su Cursillo, hay que pensar también en lo que deberían hacerlo…

Enfocando en la fuerza del testimonio para cristianizar los ambientes, los fundadores del MCC dieron un cuidado especial a la búsqueda de personas claves en los diferentes ambientes que querían evangelizar. Las “Ideas fundamentales del MCC” recuerdan esta estrategia. Se precisa ahí que el candidato ideal para un Cursillo, es él o la…

… que tiene cualidades de líder, que tiene influencia dentro de su ambiente, la persona cuyas opiniones cuentan, cuyas decisiones provocan cambios, cuyas actitudes arrastran, es la persona que rehúsa resignarse a una vida mediocre y que trabaja por construir un mundo más humano y más fraternal, ..
la persona sociable, apta al trabajo de equipo, solidaria, generosa, preocupada de los demás y del mundo. ( Ver IFMCC, nos 221 a 226)

Buscando las cualidades naturales de líder, el MCC no es elitista por lo tanto. Es cierto que se debe contar antes que todo con la gracia por el advenimiento del Reino, pero esto no significa que se pudiera olvidar las influencias naturales…

Los cursillistas que apadrinan un candidato o una candidata están invitados por consiguiente a tener presente particularmente este gran objetivo de cristianización de los ambientes por medio de las personas que ya los influyen.

Como lo ha recordado a menudo Eduardo Bonnin, el principal fundador del MCC, esas cualidades pueden encontrarse en un “alejado de Dios y de la Iglesia”: él puede tener, en potencia, el calibre de un verdadero líder cristiano. Numerosos jóvenes, hoy, pueden entrar en esta categoría. Siendo un Movimiento de acción, el Cursillo contará siempre con la presencia dinámica de los nuevos convertidos y de los jóvenes. Sucede a menudo que son los más ardientes para comprometerse y para testimoniar del Reino, saliendo de un Cursillo… como nuevos san Pablo.

Recordemos que la experiencia de los tres días no es un fin sino una etapa. Vivir un Cursillo es más que una inolvidable experiencia, ¡es el inicio de una vida nueva!.

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